Las versiones oficiales de sucesos tan horribles como los atentados del 11 de Septiembre de 2001 parece que nunca pueden ser puestas en duda. Esa, precisamente, ha sido la estrategia a seguir a la hora de hablar del “Holocausto” (“curiosamente”, otras desgracias de la Humanidad son ignoradas en la misma medida que se hace negocio y se promociona la desgracia de otras; y el que no se lo crea, que piense en la cantidad de millones de dólares que habrá sacado Hollywood a lo largo de tantos años haciendo películas sobre el “Holocausto”). En Estados Unidos existen grupos de personas muy críticos con la “verdad” ofrecida por el Gobierno de Bush y los medios de comunicación oficiales acerca de los fatídicos sucesos del 11 de Septiembre de 2001. En esta ocasión, pese a lo que puedan decir los defensores “librepensadores” del Sistema para ridiculizar a los pocos que osan oponérsele, no hablan de teorías sobre “invasiones alienígenas”, sino que aportan pruebas muy convincentes sobre estos desgraciados acontecimientos.
No pido que la gente se crea lo que sale en estos videos, tan sólo que les eche un vistazo y piense en las pruebas ofrecidas sobre el 11-S. Si ni siquiera quieren optar por verlo y prefieren excretar su comentario injurioso, puedo decir de antemano que semejantes individuos son los más imbéciles por creerse libres cuando son esclavos psicológicos y sociales del Sistema.
Que quede muy claro que dudar de la versión “oficial” del 11-S no significa burlarse de las víctimas o sus familiares ni odiar a ningún país (esas son las excusas “argumentadas” por los partidarios del Imperio Yankee y su política exterior). Más bien, al contrario, se exige que se cuente la verdad y no se oculte a los verdaderos responsables de una de las mayores catástrofes de la Historia.
Para ser sinceros, una vez vistas semejantes pruebas me resulta muy difícil creer que un grupo de musulmanes pudiera burlar al sistema de seguridad nacional del país más poderoso del mundo sin ser derribados. El islam, no obstante, es un problema para las sociedades occidentales pero, en sucesos como el 11-S o 11-M, hay aspectos que no cuadran demasiado bien dentro de la versión “oficial”.
¿Era Osama Bin Laden un líder terrorista o tan sólo un títere más del Imperio Yankee? Recordemos que es oficial y reconocido públicamente que Al Qaeda surgió como organización guerrillera al servicio de los intereses americanos durante la Guerra Fría en Afganistán. ¿Podría haber seguido siendo Bin Laden un pistolero más al servicio de la CIA en lugar de un trabajador rebelado contra sus jefes americanos?
Al igual que el actor Charlie Sheen (conocido por sus divertidas interpretaciones en la serie “Dos hombres y medio”) yo también me cuestiono la “verdad” y me preguntó cuál es la respuesta a todo el asunto. ¿Lo sabremos algún día?



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