Ayer asistimos a un nuevo bochorno institucional que vuelve a apuntarnos las claves del déficit que padece España, antes político que económico.
Resulta que el representante en la cámara baja de ERC, Miquel Bofill, aprovechó su cargo -no lo olvidemos, dependiente del Estado- para llamar a los catalanes a la independencia con la habitual retahíla de victimismo infundado que emplean los separatistas. El senador independentista dijo que "Cataluña no cabe en la Constitución", queriendo decir en realidad que Cataluña no "cabe" en España. Tal improperio no mereció ni un sólo comentario de respuesta por parte de PSOE ni de PP.
Para FE-JONS no es noticia la redundancia en el desacato a la ley por parte de los separatistas. Su mera existencia ya debería ser ilegal, pues sólo en esta España obtusa es posible poner al zorro a cuidar del gallinero. Pero si quiere poner el acento una vez más en la paradoja que representa que los máximos beneficiarios del sistema representativo derivado de la Constitución del 78 sean los que clamen contra ella en función del oportunismo; que sean los separatistas, los mismos que constriñen derechos y manipulan sentimientos, los que ahora invoquen al “derecho a decidir”; que sean los separatistas, que siempre han priorizado la escenificación de la Cataluña virtual(embajadas, selecciones deportivas, duplicidad de funcionarios) por encima de la Cataluña real (déficit sanitario, fracaso escolar, paro) los que lleven lustros proponiéndose como ejemplo de sensatez y solvencia.
FE-JONS reclama una reforma constitucional en profundidad. Una reforma que vaya encaminada a vertebrar España. Y para ello es indispensable la lealtad de todos los territorios al proyecto común y la exclusión determinante -casi bastaría con una reforma electoral- de los enemigos de la convivencia y la unidad.
Cuando los nacionalistas patrimonializan el sentir de sus gobernados hablando en nombre de “los catalanes”, olvidan que tan solo representan a una ínfima parte de su región, pues la mayoría vienen dándoles la espalda progresivamente a cada convocatoria consultiva, legal o no. Hemos de poner punto y final a esta farsa.
Frente a los continuos desafíos de los enemigos de España, FE-JONS insta una vez más al Gobierno de la nación a que gobierne, aplicando la ley. El artículo 155 de la Constitución expresa diáfanamente cómo proceder en caso de insumisión por parte de los apéndices del Estado, obligando a los mismos a ceder su competencia en caso de desacato. Porque de nada sirve reformar algo que no se cumple.
Fuente: Web de FE-JONS (www.falange.es)



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