Baño al United y una gran página del Athletic en Europa. - La Nación Digital

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jueves, 15 de marzo de 2012

Baño al United y una gran página del Athletic en Europa.

Cómo dio la bienvenida San Mamés al Manchester United, ganador de tres Copas de Europa y modélico equipo en esta tarde de gloria de La Catedral. En el acervo del Athletic, los ingleses ocupan un lugar de privilegio, porque llevaron el football a Bilbao e inculcaron las primeras nociones de ese juego. Por ello, y a modo de "homenaje", los de Bielsa firmaron noventa minutos ya imborrables para la afición.

Ferguson fue cauto. Consciente de que en Old Trafford erró en el once, esta vez apuntaló el centro del campo con Park y Carrick. Pero el Athletic comenzó desatado, y ante eso poco pudo hacer el United. En los tres primeros minutos, las gargantas de la afición ya no daban más de sí, y eso que sólo celebraban un par de saques de esquina. El Manchester, a pesar de tener todo en su contra, se plantó bien en el terreno de juego, y Young tuvo sus opciones desde la banda izquierda en los primeros minutos.

En el minuto 13 temblaron por primera vez los cimientos del viejo San Mamés. Llorente se asoció de manera brillante con Muniain -tal y como acostumbran-, que remató al poste derecho de De Gea. La Catedral vibró en ese lance, pero cuando retumbó fue instantes después: De Marcos, en el rechace, mandó el balón a las nubes. En la primera media hora de juego, Bielsa preparó un férreo marcaje al hombre que sus pupilos ejecutaron a la perfección. Con esos mimbres, las buenas triangulaciones de Muniain, Llorente y Ander Herrera y la nula participación de prohombres como Giggs, el partido se puso de cara para el Athletic.

Y llegó el minuto 23. El minuto en el que los lagrimales de la parroquia de San Mamés no dieron más de sí para celebrar el 1-0, el golazo de Fernando Llorente, una reivindicación moderna del ariete tradicional, un delantero de 1,95 que pudo coordinar su corpachón tras un centro llovido de Amorebieta y empalar el balón sin que cayera en el suelo.

Tras la adrenalina desparramada sin ningún pudor, los minutos de peligrosa calma. El United no llegó nunca a inquietar en exceso a Iraizoz, pero Giggs bien pudo anotar el empate en el 34, tras un remate de cabeza que impactó en Aurtenetxe. En esos compases, el partido bajó el ritmo, y la tremenda intensidad del partido atoró a los 22 futbolistas, en especial a Llorente. La maltrecha zurda de El 'Rey León' no aguantó más, y el delantero tuvo que ser sustituido en el minuto 39 por Toquero. La ovación, a la altura del gol.

En ningún momento pasó miedo el Athletic, pero quizá en las gradas se pensó que ya habían visto todo. Que la segunda parte sería un mero trámite, o en todo caso, un mirar de reojo al marcador, si acaso marcaban los ingleses. No pasó nada de eso. Fueron 45 minutos de dominio absoluto rojiblanco, en un ejercicio de solidaridad total entre los once futbolistas de Bielsa. Se pudieron contar, al menos, siete ocasiones claras de gol para el Athletic. La más bonita se vio en el minuto 53. Toquero, arremangado como siempre en un sinfín de tareas, recuperó un balón que llegó en última instancia a Ander Herrera. Con templanza, se fue de dos defensas dentro del área, pisando el balón, encendiendo a la grada... pero su disparo se marchó fuera.

No sólo los atacantes disfrutaban. Era otra manera de gozar, pero Amorebieta debió sentirse como un titán cuando se anticipó a Rooney dentro del área en el minuto 55 y La Catedral aplaudió la acción como si de un golazo se tratara. Del Manchester United poco se supo, no por deméritos, sino porque fue incapaz de sobreponerse al ritmo del Athletic, a su afición y al ambientazo creado. Rooney estuvo muy intermitente, y en términos generales, Iraizoz no tuvo que lucirse.

En el minuto 65 se certificó la gloria. Esta vez De Marcos no falló. Tras una gran jugada de Iraola desde la banda derecha, Toquero remató de cabeza, pero el rechace llegó a De Marcos, que desbordó todas las previsiones y sacó el billete a cuartos de manera anticipada.

Los últimos 25 minutos fueron también para la galería. Eso si, si el Athletic hubiera necesitado goles para pasar la eliminatoria, más de un aficionado se hubiera cortado las venas, porque hubo un aluvión de ocasiones pero ningún gol más rojiblanco. Iraola, Toquero, De Marcos en dos oportunidades... las hubo de todos los colores, pero siempre con el sello Bielsa, con toque, con rapidez, con triangulaciones.

Y la guinda la puso Rooney. El delantero inglés no tuvo su noche, pero para deleite de la enloquecida grada, despidió a su equipo con un misil que se coló por la escuadra izquierda de Iraizoz. Era la firma del legendario Manchester United en el libro de visitas de San Mamés. Los ingleses fueron, por cierto, unos invitados muy educados, jugaron limpio y aplaudieron a la afición tras la derrota, conscientes de que ellos, con su enorme talla mundial, habían entrado en la historia del Athletic Club.



Fuente: AS (www.as.com)

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