| Desde tiempos antiguos, los esclavos han sido la base sobre la que han crecido los grandes imperios, Egipto, Roma, Grecia. Gracias a la esclavitud sus gobernantes amasaron fortunas impresionantes. Gracias a Dios hoy no hay esclavitud. Bueno, eso es lo que piensa la mayoría de la gente, pero la realidad es muy distinta. |
Los precios de las viviendas son desproporcionados. Nacemos libres pero por un techo vendemos nuestra alma a un banco. Firmas tu encadenamiento por 40 años, 40 años en los que tendrás que tragar y callar si no quieres quedarte sin trabajo, sin vivienda y terminar durmiendo en la calle.
¿No debería el estado garantizar a todos los ciudadanos el acceso a una vivienda digna?
Tanto la ley natural como la propia constitución así lo indican ¿Entonces por qué no es así?
Creemos que somos libres, pero somos más esclavos que nunca. Democracia, la mayor mentira de la historia, debería llamarse nueva esclavitud. Esclavos del capitalismo salvaje. Es la dictadura del capital. Da igual, izquierdas o derechas es el capitalismo el que aporta los fondos necesarios a los partidos políticos, les proporciona cadenas de televisión y periódicos favorables. Ganar unas elecciones requiere años inyectando cientos de millones de euros ¿Quién da todo ese dinero a cambio de nada? No es por generosidad, es un negocio. Compran un partido político, lo llevan al poder y entonces se cobran lo pagado. Esta es la realidad, no sólo en España, si no en todo el mundo. Es la dictadura del capital.
¿Qué quiere el gran capital? Mano de obra barata sin ningún tipo de derechos, en definitiva hacer del mundo su feudo.
¿Por qué tragamos y callamos? Estamos engañados y atados Se ha fomentado la especulación del terreno, se ha gravado la energía con impuestos de hasta el 80% y con ello se ha fabricado una crisis mundial a medida de las necesidades del gran capital. El miedo a quedarnos sin empleo nos paraliza. Por otro lado nos han hecho creer que por medio de las urnas podemos cambiar nuestras vidas ¡Nos han hecho creer que somos libres!
¿Para qué luchar si ya somos libres? Vivimos en una realidad ficticia, aunque pensemos que somos libres, somos esclavos del sistema. Cada cuatro años somos llamados a votar ¿Pero qué votamos? ¿Lo que queremos? no, únicamente lo que nos dejan. Sólo los partidos políticos con más dinero pueden darse a conocer. Los partidos políticos más pequeños, no pueden pagarse caras campañas, ni tienen repercusión alguna en los comprados medios de comunicación. Sólo ganan los partidos apoyados por el capital, de tal manera que votes a quien votes siempre termina ganando el dinero. El juego está amañado desde su propio origen.
Además, al encarecerse el terreno se consigue que los especuladores se forren, y más importante, nos impone la necesidad de hipotecarnos de por vida ¡Un sueldo entero o más, para pagar una hipoteca y así durante 40 años! 40 años en los que si te quedas sin trabajo, ya sabes lo que pasa, te embargan la vivienda y aún así le sigues debiendo el dinero al banco. Condenado de por vida a ser un paria sin futuro. Por eso si te dicen que para mantener tu puesto de trabajo hay que hacer reformas "sociales" o "laborales", como incrementar la edad de jubilación a los 80 años, eliminar las indemnizaciones por despido, congelar o reducir los sueldos, pagar las medicinas etc. tragas. Cualquier cosa antes que quedarte sin trabajo.
La crisis ha sido fabricada. Para devolvernos a una era peor que la feudal no es suficiente con encarecer la vivienda, se necesita fabricar una crisis mundial, una crisis que destruya el empleo haciéndonos más vulnerables al miedo. El encarecimiento del terreno multiplica los costes de producción. Los terrenos de las fabricas son más caros, los terrenos de los hoteles son más caros, los terrenos de los comercios son más caros, los terrenos de las viviendas son más caros. Para más inri se grava salvajemente el combustible con cargas cercanas al 80%. Con la energía se fabrica, se transporta. Cada euro en impuesto que se carga al combustible se multiplica por 10 cuando llegan al consumidor final los productos terminados. Los precios suben, somos incapaces de competir con China. Cierran nuestras industrias, el turismo se desvía a Túnez o Marruecos, el desempleo aumenta, cada vez más gente no puede pagar sus casas y son embargados. La gente sale a las calles, se manifiesta, acampa en Sol, recoge firmas ¿Sirve para algo? Es pelear contra el viento. Sólo conseguimos cansarnos. Esta "democracia" nos da el derecho a manifestarnos, y el gobierno ejerce su derecho a ignorarnos. "Protesta, protesta, cánsate gritando que pasamos de todos vosotros, da igual que os juntéis mil que un millón, haremos con vosotros lo que queramos. Eso sí, dentro de cuatro años puedes cambiar tu voto, podrás votar a otro de nuestros criados". Luchando con las armas que da esta "democracia" el pueblo siempre pierde. El resultado final es, apatía y miedo. El escenario perfecto para devolvernos a la era de la esclavitud.
Por si fuera poco nos azuzan los unos contra los otros con leyes de memoria histórica, hombres contra mujeres, izquierdas vs.derechas, separatismos y toda clase de sandeces que mantengan al pueblo dividido y enfrentado. Nos incitan a la egolatría y se destruyen los valores morales. Así mientras nos peleamos, ellos pueden saquear a gusto. Un pueblo dividido es un pueblo oprimido.
Este mundo no necesita reformas, necesita una revolución, un cambio radical. La Falange desde su origen es un movimiento revolucionario, su razón de ser es lograr la justicia social para todos. No será fácil, pero este tipo de lucha es la que nos gusta. Tenemos un pasado demasiado grande para conformarnos con sueños pequeños. Todo cambio, todo logro partió de una idea y en La Falange somos ricos en ideas.
En sucesivas entregas, iremos desvelando como alcanzar la justicia social por medio de la revolución.

Fuente: Web de FE-La Falange (www.lafalange.org)




No hay comentarios:
Publicar un comentario