“Es cierto; no hay más que dos maneras serias de vivir: la manera religiosa y la manera militar o, si queréis, una sola, porque no hay religión que no sea una milicia ni milicia que no esté caldeada por un sentimiento religioso; y es la hora ya de que comprendamos que con ese sentido religioso y militar de la vida tiene que restaurarse España”.
(José Antonio Primo de Rivera, discurso pronunciado en el Parlamento el 6 de Noviembre de 1934).
“La milicia iza su banderín de enganche en todas las esquinas de la conciencia nacional. Para los que aún conservan su dignidad de hombres, de patriotas. Para los que en sus pulsos perciben todavía el latido de la sangre española y escuchan en el alma la voz de sus antepasados, enterrados en el patrio solar, y les resuena en el corazón el eco familiar de las glorias de los hombres de su nación y de su raza que claman por su perpetuidad”.
(José Antonio Primo de Rivera, número 6 del diario “Haz”, 15 de Julio de 1935).
Individuos autoproclamados como historiadores han tildado a José Antonio Primo de Rivera como un hombre violento y fanático, basando su argumentación en el entorno castrense y católico en el que se crió el fundador de la Falange.
Como siempre, los “intelectuales” de la izquierda vuelven a hablar más de la cuenta y sin saber.
José Antonio no fue ningún extremista religioso, simplemente vivió una época que ya murió y defendió un estilo de vida para el que no hay lugar en este mundo actual. Fue un hombre creyente y temeroso de Dios que valoraba cualidades que sólo pueden salir a la luz en un ámbito sólo apto para elegidos como es el militar (porque está claro que cualquiera no puede estar preparado para actuar y comportarse como un verdadero militar).
Y al igual que José Antonio, planteamientos similares en cuanto a la religión y a la milicia fueron sostenidos por Onésimo Redondo, uno de los fundadores de las JONS y jefe provincial de la Falange de Valladolid.
La religión y la profesión castrense no son incompatibles, sino complementarios. Y al decir esto no hago apología de ningún movimiento terrorista o integrista religioso. Personalmente (y esto ya es algo que he dicho alguna vez) no pienso justificar mis actos excusándome en mis creencias católicas. Si he de despreciar a alguien, lo haré diciendo bien claro por qué y no diciendo que es “por que mi religión me obliga”. Tengo muy claro que a veces no cumplo con lo que manda mi fe únicamente porque actúo como un hombre y me dejo guiar por mis primeros impulsos en determinadas circunstancias (si le sirve de consuelo, a mis camaradas, y de justificación, a mis detractores, diré que eso luego me provoca una agobiante sensación de cargo de conciencia).
Estoy harto de lo que se entiende como cristianismo actualmente: un movimiento de pacifistas, muchos de ellos acomplejados de decir lo que son, temeroso de los poderes políticos y con una peligrosa infección avariciosa y materialista transmitida por los judíos.
Mi Señor nos dijo que pusiéramos la otra mejilla, pero no que nos arrodilláramos ante el enemigo para implorarle por nuestra vida. No pienso suplicar mi vida ante nadie, y menos ante los culpables de que mi nación se vaya a pique y esté condenada a la muerte.
No quiero un cristianismo de meapilas. Sueño con un cristianismo de verdaderos hombres, que admire y respete el valor en el hombre y cuyo objetivo sea el de la instauración de la Justicia. Si, la Justicia. Jesús nos prometió Justicia a través de los Evangelios, y esa Justicia es uno de los pilares del movimiento nacionalsindicalista. Esto encaja dentro de un sentido militar porque una guerra en nombre de una causa justa vale más que una paz impuesta e injusta. Una paz injusta solo es preferida a una guerra justa por los cobardes y los acomplejados que no quieren que se les tilde de “extremistas”.
Otra muestra más de la complementariedad entre cristianismo y milicia es la camaradería. ¿Acaso existe algo más semejante a la camaradería entre militares que el sentimiento religioso y auténtico compartido por muchas personas que se sienten unidas por ello?. El saber que se puede confiar la vida en la persona que está al lado implica un sentimiento de hermandad que en nada se diferencia del religioso porque eso es lo que es. Nuevamente, vemos como la religión católica y la disciplina militar van de la mano (cuando no son lo mismo).
Quizá el mejor ejemplo de todo esto sean las antiguas ordenes militares (uno de los espejos donde José Antonio buscó la esencia española), especialmente la de los Caballeros del Temple o Templarios. La Cruz y la Espada unidas formando un solo ser, tal y como aparecen en esta estatua del rey castellano Alfonso VI en Toledo:
Nunca fui lo que se dice un defensor del catolicismo “recto” (es decir, el verdadero, el cristianismo que aparece en el catecismo de la Iglesia católica), pero llevo pensando en ello varios días y creo que los males de España se agravaron cuando la práctica y la creencia católica del pueblo se relajó y la gente comenzó a dejar de lado a Dios en sus vidas. Y de esto es también responsable la propia Iglesia católica, que ha consentido que la gente se case ante Dios habiéndose pasado por el forro todos los mandamientos y toda la doctrina. Y no hablemos de la cantidad de “progres” que se han casado por la Iglesia debido a que querían tener el recuerdo folclórico de ese día y luego al año se han divorciado, incumpliendo así repetidas veces lo que en su día prometieron no ante un hombre, sino ante Dios (una divinidad en la que encima ni creen).
Por lo tanto, quizá (por no decir seguro) el camino comenzaría a enderezarse si se restableciera el cristianismo auténtico y las prácticas católicas tradicionales. Si se eliminara el divorcio y los sacerdotes reflexionaran varias veces antes de casar a una pareja si está preparada para ser un matrimonio a los ojos de Dios, seguramente tendríamos una comunidad católica mucho más consecuente con lo que predica y doctrinalmente más pura.
Si a esto le juntáramos la disciplina militar, estaríamos hablando ya de una sociedad moralmente más sana y fuerte.
La fortaleza de una sociedad comienza por sus pilares y una sociedad sin Dios y sin una conciencia disciplinada para seguir conformándose como tal está condenada a la muerte, una muerte similar a la de cortarse las venas, sin dolor y con una falsa sensación de placer. No hay más que ver a la sociedad contemporánea. ¿Cuánto tiempo de vida le queda al Estado del Bienestar?. ¿Acaso no da ya preocupantes (para sus partidarios) síntomas de fatiga?.
Quiero terminar esta entrada dedicando esta canción a todos los católicos que dicen ser defensores y portadores del mensaje de Jesucristo y luego no son más que una panda de meapilas acomplejados que apoyan que el Gobierno y la sociedad aliente el odio hacia los verdaderos católicos.
La canción se titula “Heilig” (Sagrado) y es de un grupo alemán llamado E-Nomine. Espero que os guste tanto como a mí.
Heilig ist mein geist der in mir fließt
Mein krieg der blut vergießt
Heilig
Roter regen auf die welt
Roter regen auf die welt
Roter regen auf die welt
Heilig ist mein zug in fremdes land
Heilig zu erheben meine hand
Heilig was mein glaube mir befiehlt
Heilig weil mein gottes von mir will
Ziehe ins gelobte land
Gottes schwert in meiner hand
Dann sind wir heilig
Heilig...
Doch heilig ist mir nichts auf dieser welt
Deus - Fatum - Neo
Heilig war uns nichts auf dieser welt
Roter regen auf die welt
Traducción:
Sagrado es mi espíritu que fluye dentro.
Mi guerra, derramando sangre.
Sagrada lluvia roja sobre la tierra.
Lluvia roja sobre la tierra.
Lluvia roja sobre la tierra.
Sagrado es mi viaje en tierra foránea.
Sagrado al levantar la mano.
Sagrado lo que mi fe me ordena.
Sagrado porque mi Dios lo quiere de mí.
Cruzando tierra bendita
con la espada de Dios en mi mano
entonces somos sagrados.
¡Sagrados!.
Pero para mí no hay nada sagrado
en este mundo.
¡Dios!.
¡Destino!.
¡Nuevo!.
¡Sagrado!.
Nada era sagrado para nosotros
en este mundo.
Lluvia roja sobre la tierra.
Lluvia roja sobre la tierra.
Sagrada es mi lucha en esta guerra.
Sagrado es usar cualquier cosa por la Victoria.
Y sagrado es el Padre que me ama.
Sagrado...todos mis pecados son perdonados.
¡Sagrado!.
El ser llamado después del mar de sangre.
¡Sagrado!.
Hundir la cabeza en la ira de Dios.
¡Sagrados!.
Los enemigos que mueren por mi arma.
¡Sagrado!.
Dice el clero en su locura.
¡Sagrada!...¡No es más que mi Patria!.
¡Dios!.
¡Destino!.
¡Nuevo!.
¡Sagrado!.
Nada era sagrado para nosotros
en este mundo.
¡Dios!.
¡Destino!.
¡Nuevo!.
¡Sagrado!.
Nada era sagrado para nosotros
en este mundo.
Lluvia roja sobre la tierra.
¡Sagrado!.
¡Sagrado!.
¡Sagrado!.
¡Sagrada no es más que mi Patria!.
¡Dios!.
¡Destino!.
¡Nuevo!.
¡Sagrado!.
Nada era sagrado para nosotros
en este mundo.
¡Dios!.
¡Destino!.
¡Nuevo!.
¡Sagrado!.
Nada era sagrado para nosotros
en este mundo.
Lluvia roja sobre la tierra.
jueves, 9 de junio de 2011
El sentido religioso de la milicia.
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