Garzón situaba a Usabiaga dentro del ‘aparato político’ de ETA meses antes de liberarle. - La Nación Digital

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sábado, 8 de enero de 2011

Garzón situaba a Usabiaga dentro del ‘aparato político’ de ETA meses antes de liberarle.

Baltasar Garzón señalaba en septiembre de 2009 a Rafael Díez Usabiaga como un integrante de ETA que trabajaba para lograr una negociación con el Gobierno. Tras ordenar su detención días después y procesarlo en enero junto a otros batasunos como Arnaldo Otegui, le concedió la libertad bajo fianza el 26 de abril de 2010 para que cuidase de su madre, en presunta situación de dependencia. Y ratificó su decisión frente a varios recursos horas antes de ser suspendido como juez, el 14 de mayo.

El 28 de septiembre de 2009, Garzón envió a la juez francesa Laurent Levert una ampliación de hechos de una comisión rogatoria. En el documento, al que ha tenido acceso LA GACETA, el magistrado deja bien claro cuáles eran las funciones de Otegui, Usabiaga y el resto de proetarras detenidos poco después por urdir Bateragune (Todos juntos), una suerte de comité de dirección de ETA-Batasuna. Aunque no nombra a los componentes, Garzón se refiere a los dirigentes del citado órgano en términos más que explícitos.

“En Diligencias Previas 141/09, este Juzgado Central viene investigando la composición, funcionamiento y actividades de un órgano denominado ‘Bateragune’, que forma parte de la estructura del ‘aparato político’ de ETA y a través del que sus responsables transmiten directrices para su cumplimiento por el resto del entramado organizativo del Movimiento de Liberación Nacional Vasco”, reza el documento.

El juez va más allá: “Concretamente, el ‘Bateragune’ actual, compuesto por entre seis y ocho personas, ejerce la superior dirección de todo el entramado organizativo y supervisa el cumplimiento riguroso de las directrices que el ‘aparato político’ de ETA establece y, a lo largo de 2009, viene ejecutando una plan ‘político-militar’ diseñado por ETA a finales de 2008, para forzar un nuevo proceso de negociación con el Estado español”.

Siempre según la versión que el magistrado expone a su colega francesa, la banda asesina “ha diseñado un plan en el que se articulan perfectamente y en forma secuencial periodos de violencia terrorista y periodos sin acciones, en los que el ‘Bateragune’ se encarga de desarrollar las denominadas “apuestas políticas”, que tienen como objetivo sacar el mayor provecho de las acciones terroristas cometidas, intentando que la ciudadanía, las instituciones y los agentes políticos y sociales asuman que la acción policial y judicial es inútil contra ETA y que la única forma de poner fin a la violencia terrorista es mediante la aceptación de sus reivindicaciones en el marco de un proceso de negociación”.

Para finalizar su escrito, el juez recalcaba una vez más que los investigados trabajan “bajo la disciplina de ETA” y pedía a Le Vert “cualquier documento que haya sido intervenido a ETA relacionado con el referido plan de actuación “político-militar”.

Misma línea
Lógicamente, las expresiones que Garzón vertía en este documento ahora revelado por LA GACETA van en la línea de los autos de prisión y de procesamiento contra los miembros de Bateragune que firmó el propio juez.

El 13 de octubre de 2009, catorce días después de enviar este documento a la juez Le Vert, Garzón ordenó la detención de Usabiaga, Otegui y el resto de los presuntos miembros de Bateragune. El 16 de octubre, el juez emitió el auto de prisión para Usabiaga, Otegui, Sonia Jacinto (ex tesorera del Partido Comunista de las Tierras Vascas), Miren Zabaleta y Arkaitz Rodríguez, acusados todos ellos de un delito de integración en banda armada.

El siguiente paso llegó en enero de 2010, cuando el juez emitió el auto de procesamiento contra los ya citados y contra otros tres sujetos: Txelui Moreno, Amaia Esnal y José Manuel Serra. En el auto, el juez decía que los procesados llevaban a cabo una “combinación criminal de bombas y votos”, siempre a órdenes de ETA y en busca de una negociación con el Estado, incluso a base de “treguas encubiertas”. En el caso concreto de Usabiaga, le atribuía la firma de una carta en la que se habla de “ajustar la estrategia de la lucha armada al nivel de lucha que el pueblo requiere”.

Sorpresa
Cuando nadie lo esperaba, a tenor de estos antecedentes, llegó la extraña liberación de Usabiaga, quien, según las fuentes de la lucha antiterrorista, sigue comandando el sector más pragmático de ETA-Batasuna junto a Otegui. A finales de abril, Garzón emitió un auto en el que permitía la libertad bajo fianza de Usabiaga para que se ocupase de cuidar a su madre, en presunta situación de dependencia.

Tanto la Fiscalía como los abogados de Voces contra el Terrorismo –única asociación personada en la causa– reclamaron esta decisión, sobre todo porque la situación médica de la progenitora del batasuno no estaba demasiado clara y también porque este cuenta con dos hermanas que igualmente podían ocuparse de los cuidados.

Sin embargo, justo antes de dejar la Audiencia, Garzón ratificó su decisión de dejar en libertad a Usabiaga, que aún hoy está en la calle.



Fuente: La Gaceta (www.intereconomia.com)

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