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miércoles, 19 de octubre de 2011

LA EDUCACION SUBVERSIVA UNIVERSITARIA LUEGO DE 1955.

José Luis Romero (segundo empezando desde la izquierda de la imagen) junto con, entre otros, el masón socialista Alfredo Lorenzo Palacios.


Poco se ha hablado acerca de la lamentable trayectoria de la educación universitaria argentina desde la consumación del golpe de Estado liberal de septiembre de 1955 al presente.

Las crónicas casi siempre generalizaron el análisis; se nos dijo –y así lo han escrito- que la estrategia de los “libertadores” fue subvertir las casas de altos estudios entregándoselas a profesores y decanos con clara ideología marxista, para modificar las pautas educativas con elaboraciones y fórmulas internacionalistas que poco o nada tenían y tienen que ver con la idiosincrasia nacional del pueblo. Si bien esto es cierto, al cabo de tantos años, poco se sabe de esos profesores y decanos con ideología comunista que fueron colocados por militares de ideología liberal. ¿Cómo se llamaban? ¿Quiénes eran? ¿Qué trayectoria política tenían antes de asaltar las universidades públicas?

Las respuestas a estos interrogantes se manifiestan, casi siempre, con silencios que erizan la piel. Así, de este modo patético, los traidores de la educación nacional han pasado a la historia cubiertos por las sombras hediondas de la desmemoria, del olvido, que, por otro lado, los han salvado del escarnio. Ahondando esta problemática estructural, la frágil memoria colectiva es la que también permite el escondite salvador de los que vilipendiaron al pueblo argentino. No se sabe los nombres de los que destrozaron la educación universitaria del país desde 1955.

Hacia 1957, Juan Perón escribe “Los Vendepatria”, obra cuyo contenido aún no fue divulgado de manera profunda y total. En los primeros años de su extenso exilio, Perón fue literal y prácticamente silenciado, y con ello también sus libros, de allí que aún hoy, pleno siglo XXI, haya datos riquísimos en esas primeras obras suyas que pasaron desapercibidos para el común de la gente.

En “Los Vendepatria” aparecen, casi con seguridad, las primeras denuncias hechas contra la pauperización de la educación en las facultades nacionales, infiltradas gracias al ilegal golpe de Estado de 1955. En una edición de 1983 de dicha obra, página 150, el teniente general Perón manifestaba lo siguiente:

“En la Argentina, como en casi todas las partes, los comunistas revolucionarios, que formaron en el elenco de la actual dictadura militar, se interesaron especialmente por las universidades y los sindicatos obreros, entidades que coparon mediante las colaterales comunistas organizadas tanto en las Universidades (Federación Universitaria de Buenos Aires, FUBA), como en las organizaciones gremiales de los trabajadores (…)

“Era lógico entonces que, al tomar la dictadura “gorila” el Gobierno, ellos maniobraran para apoderarse de esos dos estamentos tan codiciados por los comunistas del mundo. Así la universidad argentina fue intervenida por la dictadura y entregada sin más a los elementos comunistas de la Federación Universitaria de Buenos Aires, FUBA, los que formados en el comunismo y dirigidos por los jerarcas del Partido, poco tardaron en ocupar las universidades. Separaron a todos los profesores anticomunistas y los reemplazaron por comunistas o comunoides. Es en esa oportunidad que llega a ser rector de la Universidad de Buenos Aires (la más importante del país) el doctor Sayazo, activo militante comunista, del gremio de los médicos”.


CONOCIENDO A UN PERSONERO DE LA EDUCACION SUBVERTIDA

El 4 de abril de 2009, el suplemento “ADN Cultura” del periódico pro-británico y liberal-conservador La Nación, suscribió una nota reivindicativa de uno de aquellos profesores y decanos que, merced a militares de cuño liberal, infectaron las casas de altos estudios argentinas con prédica y doctrina marxista-socialista: hablamos de JOSE LUIS ROMERO (1909-1977).

Veamos algunos detalles de este internacionalista infiltrado en la educación superior desde septiembre de 1955:

A) En 1945, José Luis Romero se afilió al PS (Partido Socialista).

B) Durante los dos gobiernos peronistas (1946-1955), José Luis Romero fue separado de todo cargo educativo que tenía anteriormente. Fue recibido en Montevideo, Uruguay, donde ejerció como profesor en la Universidad de la República. Al promediar el año 1953, el gobierno argentino le prohibió seguir viajando al Uruguay, metiéndose a trabajar como editorialista del periódico La Nación.

C) Tras el golpe de Estado del 16 de septiembre de 1955 contra el teniente general Juan Perón, “a propuesta de los estudiantes, [Romero] fue designado rector interventor de la Universidad de Buenos Aires. Fueron unos pocos meses. Le bastaron para desplazar a los sectores católicos tradicionales que la habían dominado durante el peronismo y para echar las bases de la más brillante etapa de la Universidad de Buenos Aires”. (*)

D) En 1956, y también a pedido de los estudiantes, José Luis Romero intentó infiltrar a los miembros dispersos del peronismo prohibido, pues “se proponía ofrecer desde el socialismo una alternativa para los trabajadores peronistas”.

E) 1958. Romero introduce nuevas formas de leer y pensar la historia. No toma corrientes argentinas sino francesas y marxistas, acompañadas por hipótesis surgidas del desarrollo económico (materialismo histórico). El marco institucional de este cambio se hace a partir de la creación, ese mismo año, del Centro de Historia Social que funcionaría dentro de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA.

F) Hacia 1962, ya encaramado definitivamente en la estructura universitaria del país, Romero fue designado Decano de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA, creando las carreras de Psicología y Sociología. Para 1965, renuncia al decanato debido al clima radicalizado que se avecinaba, clima propiciado y fomentado, casi con seguridad, por rectores y profesores como el propio José Luis Romero.

E) Casi a finales de la década de 1960, Romero hasta se dio el gusto de ir a estudiar a una universidad que, con el devenir de los años, prepararía a los más perversos economistas de la tecnocracia ultraliberal que aniquilaron a la patria: Harvard. Dice la revista cultural de La Nación: “Con una beca Guggenheim, pasó casi un año en la Widener Library de Harvard”.

Nada más que agregar.


(*) Todos los entrecomillados (citas) corresponden a la nota de la revista "ADN Cultura" de La Nación sugerido para la elaboración de esta nota.

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