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martes, 27 de marzo de 2012

Gobierno y PP asumen que habrá una "renovación total" que afecte a Arenas

La desazón continuó en el día después, pero también se empezaron a escuchar las primeras lecturas sobre qué ha pasado, qué podría ocurrir y qué tiene que hacer el PP para que Andalucía deje de ser un bastión del socialismo. Tanto en el Gobierno como en los círculos de poder popular admiten, de primeras, que "algo ha fallado" para no ver una hemorragia de tal envergadura.

No es posible, explica un ministro, que "a las seis de la tarde se hablara de hasta 59 escaños y que tres horas después dudáramos de que fuéramos a alcanzar los cincuenta". No sonaron las alarmas, al menos hasta que ya era demasiado tarde. Ninguna. Tanto en la sede de San Fernando (Sevilla) como en la de Génova, 13 (Madrid) los cargos del PP estaban convencidos de una victoria arrolladora, empezando por Javier Arenas y Mariano Rajoy.

Absolutamente nadie lo advirtió hasta que los andaluces ya estaban votando. "Hay que descubrir qué ha fallado, porque es evidente que hemos hecho algo muy mal", destaca un asesor clave en Moncloa. El convincente "ganamos" que pronunció el presidente, en plena campaña, da muestra de lo equivocados que estaban los cuadros del partido. Ya en la noche electoral, Pedro Arriola -el sociólogo de cabecera- afirmó que bailaban dos diputados para la mayoría suficiente. Se quedó corto.

La victoria insuficiente en Andalucía abre una crisis en el PP. Es el primer resultado negativo desde las elecciones gallegas, allá por 2009. Y "no se puede echar la culpa a los ciudadanos", recalca un barón autonómico, porque "no se llegaría al fondo de la cuestión". El problema, aseguran varios cargos de nivel, son las siglas.

Decir que "Andalucía es diferente, que la culpa la tienen los andaluces no vale", incide el citado líder regional, que hace un análisis desde la barrera. En Moncloa tiran por ahí, a pesar de comprender que "es muy difícil luchar contra la política de las subvenciones, contra quienes llevan 30 años viviendo de lo público y meten miedo al grito de que os van a quitar la merienda". Hay que poner el ojo en el equipo que se presentó a los comicios, empezando por el candidato. "La renovación tiene que ser total", asegura un miembro del Consejo de Ministros que nada tiene que ver con Andalucía.

Un desmantelamiento completo de la estructura. Empezar desde cero. "Caras nuevas", a pesar de que, menos de doce horas después de la hecatombe, la dirección del PP andaluz respaldó a su presidente. La mayoría de consultados apuesta por una transición tranquila, capitaneada por Arenas. Sin aspavientos al estilo socialista.

Hasta los cargos afines a Arenas en Madrid, que son bastantes, apuestan por emprender este camino. Dan por hecho que "no volverá a ser candidato" y de que tendrá que hablar con el presidente sobre su futuro. Rajoy le debe mucho, tanto que fue su mayor aliado cuando perdió por segunda vez consecutiva las generales. Según Antonio Sanz, no puso su cargo a disposición del partido.

Una idea de por dónde podrían ir los tiros es que Arenas ha confirmado que no dejará la vicesecretaría general, que le da cabida en la cúpula nacional del PP. "Por supuesto seguirá en ese cargo", afirmó un portavoz autorizado. Vaya por delante que María Dolores de Cospedal no querrá ceder un milímetro de poder interno. El choque de trenes -los "elementos de desestabilización", según un cargo monclovita- se da por descontado en un partido que aún no ha asimilado el nuevo organigrama interno.

Los PGE incluirán medidas "duras"

En Moncloa, mientras tanto, prestan más atención al toque de atención que el 25-M ha supuesto para Rajoy. "Parte del electorado se ha asustado por las medidas que ha adoptado el Gobierno, medidas que por otra parte había que tomar". Las fuentes consultadas no cambian una coma a la versión dada a este diario en la mañana del domingo, cuando todo el mundo daba por hecho la mayoría absoluta: al presidente "no le temblará el pulso" porque "somos cumplidores".

Precisamente por eso, y por el gancho recibido, en Moncloa reconocen que se enfrentan a una "semana dura, muy dura, durísima". El jueves, huelga general. El viernes, luz verde a unos Presupuestos Generales del Estado que serán "muy duros" e incluirán "ajustes que no van a gustar", asevera un ministro. "Las reformas continuarán porque España no se puede quedar parada", afirmó el presidente, desde Seúl, en su primera valoración tras el 25-M.

Con todo, en el palacio Presidencial también se ha colado con fuerza el rumor fundado de que Arenas podría recalar en el Consejo de Ministros, si bien la mayoría entiende que ésta no sería una operación a corto plazo. "Fue el mejor ministro de Empleo", aseguró Fátima Báñez, en un reciente artículo publicado en este diario.

Y todo ello en un ambiente de desolación que aún no cesa. Más al contrario, se unen todo tipo de interrogantes. Como este escenario no se preveía, la respuesta oficial se limitó a vender la agridulce victoria electoral: "El PP ha ganado de una manera absolutamente irreprochable en Andalucía", afirmó Floriano. El propio Rajoy se declaró "orgulloso" de Arenas. Por dentro, la penitencia se adelantó a la Semana Santa.
(Liebrtad Digital)

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