Un secreto a voces. - La Nación Digital

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jueves, 15 de septiembre de 2011

Un secreto a voces.

Tanto ha abochornado y aburrido, con su presencia y falsa sonrisa, el presidente Zapatero a los españoles que ya ni siquiera nos acordamos de él y únicamente prestamos atención a lo que dicen los candidatos con más opciones (por no decir los únicos), Rubalcaba y Rajoy, acerca de sus planes en caso de una supuesta victoria electoral suya.
Total… ¡para lo que le queda!... ¿Qué ganamos hablando de él?
Como ya dije en su momento, el individuo se quiso quitar de encima el problema de elaborar unos Presupuestos Generales del Estado sin dinero con el que comprar apoyo de los secesionistas regionalistas en el Congreso y decidió dejar el problema al siguiente “iluminado” que elijan las masas en función de lo que se prometa en campaña.

Y es que esto es algo que no debemos olvidar. A la mayoría de la gente no le importa que un partido defienda el aborto y otro no (aunque, en realidad, tanto el PP como el PSOE son abortistas). ¿Y qué es lo que le importa al español? Sólo le interesa que el Gobierno le proporcione todo, absolutamente todo con tal de que no tenga que mover un sólo dedo ni esforzarse por conseguir nada, y que se le permita vivir en un continuo libertinaje social en el que nadie le increpe su actitud egoísta.
Al español medio de hoy no le importará que existan parados, mientras no le toque a él o a alguien de su entorno familiar o de amistades. Para nada se preocupará de que haya personitas que no puedan llegar a nacer, siempre y cuando no tenga que ser él quién pague el coste de la intervención a causa de un descuido suyo cualquier noche de sábado. Por supuesto, tampoco pensará ni por un instante en la situación de continuo miedo que viven muchas personas en España a causa de la delincuencia que sufren sus barrios, provocada por los delincuentes considerados ciudadanos en la misma medida que la gente honrada gracias a la Constitución y los políticos que la manejan a sus anchas (¡todos somos Son Gloteu y Salt!).
A día de hoy, la única preocupación de la masa española se llama crisis económica. Y su voto a PP o PSOE irá en función de quién engañe mejor a la gente diciendo que tiene la solución al problema económico (cosa que ambos han hecho ya?.

Aunque en la práctica apenas tengan diferencias, muchos seguirán creyendo en la existencia de “izquierdas” y “derechas” al hablar de los dos partidos políticos que se disputan el poder. Pues lamento decirles a todos los que creen en la existencia de dichas tendencias que su posicionamiento es erróneo. Ya no existen ni “izquierdas” ni “derechas”, al menos en España. Al afirmar la existencia de esas posiciones y terminologías anticuadas estamos cayendo en una ignorancia comparable a la de los niños pequeños cuando creen en los Reyes Magos. Ya va siendo hora de que la gente madure y descubra que los posicionamientos del siglo pasado no pueden ser válidos hoy por mucho que los repitan en la barra del bar o en la mesa a la hora de comer.
Si preguntamos a alguien acerca de qué piensa que es la “izquierda”, nos responderá con los tópicos de la defensa de los trabajadores, la solidaridad y la tolerancia. En caso de plantear la misma cuestión con la “derecha”, escucharemos la tan oída defensa de las clases altas y de la Iglesia. Ni una cosa ni la otra.
La “izquierda” española ha quedado reducida al Partido Comunista de España y grupúsculos similares en lo ideológico pero mucho más reducidos. El único resto que queda de la auténtica izquierda existe en Cuba y Venezuela (porque eso, por mucho que les disguste a algunos, es la izquierda de verdad). El PSOE, partido calificado por muchos como de “izquierdas” es una formación liberal que sigue planteamientos económicos capitalistas. Por lo tanto, el PSOE es un partido derechista en lo económico. Se podrá aludir a su sentimiento “progresista” en lo social, pero eso ya sería otro asunto y no lo considero un argumento suficiente para posicionarlo en la “izquierda” política.
¿Y qué decir de la “derecha”? ¿Existe en España? En nuestro país se ha hecho alusión a dichos posicionamientos para referirse a todos aquellos que se oponían a los planteamientos de la izquierda en el modo de organizar la sociedad y que defendían el catolicismo. Pero, a día de hoy, no existen en España partidos de “derechas” auténticos. El PP, considerado por algunos el bastión derechista por excelencia, es una formación netamente liberal. Podrá tener una militancia y apoyo abiertamente autoproclamados en la “derecha” política, pero realmente es un partido liberal, abortista e igual de inmigracionista que su opositor PSOE.

Visto lo visto, podemos decir que en España no existen ni “derechas” ni “izquierdas”, sino conservadores y progresistas. Las definiciones de “izquierda” y “derecha” surgieron en su momento para justificar apoyos a los sistemas socialistas y capitalistas. Y si, actualmente, el capitalismo es el sistema económico imperante, es inútil hablar de partidos de “izquierdas” dentro de la democracia liberal y capitalista.
Tanto conservadores como progresistas apoyan el Sistema y no ponen en duda ninguna de sus medidas, llámese inmigración masiva, aborto, “matrimonio” homosexual o capitalismo. ¿Cómo vamos entonces a hablar de “izquierdas” y de “derechas”, cuando tan sólo difieren en el grado en el que apoyan o dejan de apoyar una determinada práctica gubernamental?
También existimos (aunque a muchos les desagrade) una minoría verdaderamente ideologizada y que se sitúa en la tercera posición, defendiendo alternativas económicas al capitalismo y al socialismo. Y es que, pese a que a muchísimas personas les cueste un mundo comprenderlo, en el terreno de la política existe vida más allá de la “izquierda” y de la “derecha”.

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