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domingo, 29 de enero de 2012

Zapatero vendió 10 millones en armas a los países árabes en plenas revueltas.

Si bien el anterior Gobierno socialista redujo sus autorizaciones a las exportaciones de material de Defensa en el primer semestre de 2011, consecuencia de poner más celo en el control de productos que pudieran ser desviados a un escenario de riesgo, las ventas de armamento se siguieron realizando a países de Oriente Próximo en plenas revueltas árabes.

Así lo atestigua el último informe elaborado por la Junta Interministerial Reguladora del Comercio Exterior de Material de Defensa y de Doble Uso (JIMDDU) y la Secretaría de Estado de Comercio Exterior, órgano antes dependiente del Ministerio de Industria que dirigía Miguel Sebastián y ahora adscrito al departamento de Economía y Competitividad que capitanea Luis de Guindos.

El documento, al que ha tenido acceso este periódico y que fue remitido a los distintos grupos parlamentarios para su conocimiento hace tan sólo unos días, da cuenta de la serie de operaciones comerciales en el sector armamentístico que España cerró en la primera mitad del pasado año con regímenes incómodos ante la aparición de revueltas antisistema en sus calles. Este grupo está compuesto, entre otros Estados, por Túnez, Egipto, Marruecos, Jordania o Bahréin.

Por su parte, Libia, aunque con anterioridad sí lo hacía, ahora no figura en el apartado de exportadores del mercado español. En el primer semestre de 2010, el Ejecutivo socialista de José Luis Rodríguez Zapatero dio el visto bueno, por ejemplo, a la venta al régimen de Muamar el Gadafi de aeronaves y vehículos aéreos de combate, así como equipos secundarios.

Sin embargo, en el mismo periodo de 2011, los contratos con Libia dejaron de firmarse. El 8 de marzo de 2011, la Secretaría de Estado de Comercio Exterior revocó dos licencias de exportación a este destino, consistentes en un porte de 1.000 gafas de visión nocturna con 301 accesorios por valor de 7,8 millones de euros.


Tratos con Mubarak

En cambio, sí que se mantuvieron transacciones con otros países de Oriente Medio y el Norte de África donde se emplearon métodos represivos contra la población civil.

Egipto, inmerso en el derrocamiento de Hosni Mubarak, recibió en el espacio de tiempo analizado, carros y otros vehículos militares armados por los que pagó 1.095.885 euros. Este material, al cien por cien, según recoge el informe, tuvo como usuario final las Fuerzas Armadas egipcias, que pasaron a controlar el país y no dudaron en utilizar la violencia.

Cargaron contra quienes continuaban manifestándose masivamente en las calles argumentado que Mubarak seguía gobernando a través del presidente del Consejo Supremo del Ejército, Mohamed Hussein Tantawi, y sus generales.


Bahréin y Jordania

Las manifestaciones de la comunidad chií también fueron duramente reprimidas en Bahréin, donde esta reclamaba reformas democráticas a la férrea monarquía suní. Los soldados evitaron a sangre y fuego concentraciones de insurgentes en las principales plazas de Manama, la capital del país. España vendió a estas fuerzas municiones y dispositivos para el armado de los cebos por valor de 6.350.515 euros.

También Marruecos y Jordania, focos de revueltas, entraron en negocios con la industria armamentística española. Al país vecino se remitieron aeronaves y abastecedores de combustible por los que abonó 1,5 millones. Por su parte, Jordania desembolsó 1.250.665 euros para este mismo tipo de material.


Fuente: La Gaceta (www.intereconomia.com)

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