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miércoles, 7 de diciembre de 2011

El trabajo no remunerado de cuidado de dependientes equivale al 53% del Producto Interior Bruto.

La crisis económica, el envejecimiento demográfico, la falta de igualdad en el reparto de las tareas domésticas y la creciente incorporación de la mujer al mercado laboral son algunas de las variables que pueden dejar a ancianos, dependientes y niños, en un futuro no muy lejano, sin los cuidados necesarios que ahora reciben en gran parte de manos de la población femenina.

Esta labor, que los investigadores han definido como trabajo no remunerado, es decir, que no se percibe ninguna compensación económica a cambio del servicio que prestan, no aparece o ni está incluida en las cuentas de la economía nacional.

Para la profesora de Investigación del CSIC, María Ángeles Durán, y autora de un estudio sobre el trabajo no remunerado y su peso en la economía, presentado este miércoles por la Fundación BBVA, se trata de un “gigante escondido” al que si tuviéramos que ponerle precio, supondría nada menos que “el 53% del PIB nacional”.

La importancia de detectar y valorar el trabajo no remunerado radica para los expertos en que, en cualquier momento, esa actividad podría incorporarse al mercado de trabajo remunerado y, por tanto, al actual marco económico. ¿Las razones? Pueden ser muchas. Durán explica que con la crisis “el Estado empieza a devolver las funciones de cuidado de niños, ancianos o dependientes a los hogares, pero ¿cuánto pueden asumir los hogares esos cuidados sin recibir compensación por ello?”, se pregunta la investigadora, quien estima, además, que para 2050, la demanda de este tipo de servicios se habrá incrementado un 50%, con especial incidencia en el segmento de personas mayores, que ocupan actualmente el 27% de la demanda de cuidados, pero que se prevé que lleguen al 46% en 2050. Es decir, que ”el esfuerzo que se nos requerirá para cuidar de las personas mayores se verá multiplicado por tres”, precisa Durán.

Si el Estado no se hace cargo, el mercado cobra un alto precio por los servicios y la mujer se ha pasado al mercado laboral (tres puntos más en 2010) ¿quién cubrirá la creciente demanda?. Para Durán la solución a un problema tan complejo no es otro que la concienciación social y la “redistribución” de las responsabilidades. Entre sus propuestas, figura una reestructuración de la oferta de servicios del mercado, entre otras cuestiones, para que sea capaz de “ofrecer servicios eficaces pero baratos”, ya que “quien más los necesita tiene menos posibilidades de comprarlos”. La misma iniciativa tiene que seguir el Estado “lo que va a significar una mayor presión fiscal”. Y dentro del hogar, que “los varones aumenten su carga de trabajo. Ese es uno de los mayores retos”, apuntó la investigadora.

Y es que actualmente el 80% de los dependientes está a cargo de una mujer, por lo general, madura a punto de jubilarse. Además el 91,9% de la población femenina participa en trabajo no remunerado frente a un 74,7 de los hombres a lo que, además, habría que sumar que dedican al trabajo del hogar dos horas diarias más que ellos.



Fuente: ABC (www.abc.es)

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