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jueves, 19 de enero de 2012

El Duque de Palma utilizó la Casa Real para lograr patrocinios de 250.000 euros.

La Casa Real y la Fundación Deporte, Cultura e Integración Social (DCIS), de la que Iñaki Urdangarín fue presidente del Consejo Asesor, compartieron el patrocinio de una expedición de discapacitados a la Antártida en 2008, aunque sin el consentimiento de la primera.
El principal papel de la fundación era conseguir financiación para el proyecto a través de patrocinios de hasta 250.000 euros. Mientras la fundación se encargó de dar soporte organizativo y del control financiero de la expedición de discapacitados, el escudo de la Casa Real aparecía como una de las instituciones y compañías que apoyaron inicialmente el proyecto.
Un portavoz de la Casa del Rey ha asegurado a LA GACETA que uno de los organizadores de la expedición, Ramón Larramendi, y los responsables de la agencia Más Claro Comunicación se pusieron en contacto con ellos en febrero de 2007, “para saber de qué forma les podíamos apoyar”.
“Nuestra respuesta fue que si tenía éxito la iniciativa, algún miembro de la Casa Real podría recibir a los deportistas, pero nada más”, asegura la misma fuente. “Se ha hecho una utilización indebida del posible patrocinio de la Casa Real”, concluye el portavoz.
El Duque de Palma, Iñaki Urdangarín, a raíz del escándalo destapado por sus negocios privados, declaró el pasado 11 de diciembre que la Casa del Rey “nada tiene que ver” con sus actividades privadas. Sin embargo, según el dossier realizado para atraer patrocinios que financiasen el viaje al Polo Sur, la Casa Real y la Fundación Deporte, Cultura e Integración Social apoyaron la misma iniciativa. En esta fundación, aparte del yerno del Rey, también estaban presentes en esas fechas su socio Diego Torres y su amigo Mario Sorribas.
Iñaki Urdangarín formaba parte del consejo asesor de la Fundación DCIS, del que llegó a ser presidente en 2007, y su papel consistía en lograr el apoyo de deportistas, artistas y personalidades. Su pasado como deportista olímpico y sus vínculos con la Monarquía fueron su mejor carta de presentación a la hora de involucrar a entidades en sus actividades.

El proyecto Discapacitados Expedición Polo Sur, en el que por primera vez en la historia un equipo con tres personas con discapacidades físicas llegaría a la parte más austral de la superficie terrestre, tenía un presupuesto de 250.000 euros, y sus patrocinadores iniciales fueron Victorinox, el Ministerio de Trabajo, presidido por Celestino Corbacho, e Iberia. Luego, otra serie de asociaciones, instituciones y empresas que supuestamente apoyaban la causa: entre estas se encontraban la Fundación DCIS, la Casa Real, la ONCE y el Centro Superior de Investigaciones Científicas, entre otros. Posteriormente, se unieron a la iniciativa La Caixa, la Generalitat de Cataluña y el Parlamento catalán, además de varios ayuntamientos de la comunidad autónoma, como el de Barcelona, el de Sant Just Desvern y el de Vilassar de Mar.
Advertencia
En la primavera de 2006, la Casa del Rey recomendó a Urdangarín que se buscara alguna actividad por cuenta ajena fuera de España.
Tras aceptar el consejo y abandonar Nóos en junio de ese mismo año, Urdangarín, junto con sus socios, inscribió en el registro una fundación para promover la cultura y el deporte, pero no llegó a operar como tal, porque el asesor de la Casa del Rey comprobó que su funcionamiento tampoco estaba planteado de forma adecuada. Posteriormente, en diciembre de 2006, se constituyó la Fundación Deporte, Cultura e Integración Social, que fue registrada en febrero de 2007.
Ayudas económicas
Según consta en el dossier oficial del evento, desde la organización se invitaba a empresas y entidades a que se sumasen como colaboradores del proyecto, afirmando que los beneficios económicos que resultasen serían destinados íntegramente a ayudar a asociaciones españolas que trabajan en la integración social de discapacitados a través del deporte. A los patrocinadores implicados se les garantizaba transparencia financiera y la posibilidad de que sus aportaciones sociales tuviesen una desgravación fiscal aplicable hasta del 35%.
La web de la fundación, a nombre de una empleada de Nóos. El entramado siguió funcionando después de 2006
Urdangarín siguió haciendo negocios pese a la petición expresa de la Casa Real de que abandonase todas sus actividades empresariales. Tras el ultimátum de junio de 2006, el abogado José Manuel Romero ocupó el puesto del Urdangarín en la Fundación Arete. También el yerno del Rey dejó, aparentemente, Nóos y sus ramificaciones empresariales. El siguiente paso fue incorporarse a Telefónica Internacional.
 Sin embargo, y pese a la orden del Rey, Diego Torres e Iñaki Urdangarín pusieron en marcha a partir de esa fecha un nuevo entramado fundacional y empresarial centrado en el patrocinio, la responsabilidad social, las conferencias y en la supuesta ayuda a los más desfavorecidos. Una de las piezas clave era la Fundación Deporte, Cultura e Integración Social, que ingresó 420.000 euros en dos años. La citada fundación era propietaria en un 99% de De Goes, una empresa a través de la que supuestamente se desviaron fondos a Belice y Londres. Según la Fiscalía Anticorrupción, Urdangarín siguió vinculado al entramado como mínimo tres años más.
Otro indicio de los vínculos entre la Fundación DCIS es que su página web –hoy desaparecida en el servidor–, creada en enero de 2007, está registrada por Maite Zazo Almagro, que fue empleada del Instituto Nóos, de Nóos Consultoría Estratégica, de Intuit Strategy Innovation y de Virtual Strategies, empresas de Urdangarín y Torres. 



Fuente: La Gaceta (www.intereconomia.com)

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